Hollande: "Quiero devolverle la magia al sueño francés"
Francois Hollande, festeja su triunfo electoral. (Reuters) |
Crisis a la francesa ( Primera parte )
@Andrulenonseg
En Francia los candidatos de las pasadas elecciones
y en general toda la dirigencia política parecen no reconocer que el
endeudamiento de su nación es consecuencia de sus mismas políticas de
“crecimiento” cimentadas en incentivar la demanda por medio de una gran expansión crediticia, dirigida por los Bancos Centrales; emisores, con bajas tasas de
interés, de un aumento de las cantidades de crédito entregadas a la banca para
que continuaren prestando. De ese modo, por gracia o desgracia, surgió el
“sueño francés” (al igual que el sueño americano actual, griego, español,
etc.), que ahora François Hollande promete a los franceses, con una “política
de crecimiento económico”, que no es otra cosa que lo mismo que se aplicó antes
de la crisis. Su estrategia es continuar inyectando morfina al adicto.
Esto no transforma al expresidente Sarkozy en un
ejemplo de administración razonable, él es otro responsable que también impulsó
el “sueño” con todas las prácticas de crecimiento causantes del déficit estadal
(sostén del estado benefactor francés), con una estrategia, en la que lo pagado
con el aumento del crédito, serviría para aumentar el consumo, que luego
terminaría derrumbándose por su propia incoherencia. Es decir, la demanda
dependía únicamente de las bajas tasas de interés que brindaron crédito fácil para
todos, y a su vez, las arcas del Estado dependían de esa “supuesta” riqueza que
“ayudaron” a crear con su política económica.
Así inicia la descompensación, y quedan al desnudo un montón de prácticas obvias e incomprensibles como las que tanto condenan los regentes franceses. Una es que cuando comienza a mermar la fluidez de la caja pública, se tiene que iniciar un proceso de financiamiento del déficit y en este caso se recurre, irónicamente, ante los exageradamente vilipendiados mercados financieros.
Allí se colocan valores emitidos por el gobierno y las empresas públicas, o se buscan préstamos directos del sistema bancario, también se piden créditos de parte del Banco Central con cargo a las reservas de nueva creación o se busca crédito externo. Esto es habitual, tanto que muchos lo ignoran, y es la forma en la que se financian los déficits. Aquí comienza el desastre y los “ajustes proausteridad”, que buscan volver a darle “algo” de sentido común a la administración pública. Ese hecho lo explicaré en el siguiente artículo, están invitados.
Así inicia la descompensación, y quedan al desnudo un montón de prácticas obvias e incomprensibles como las que tanto condenan los regentes franceses. Una es que cuando comienza a mermar la fluidez de la caja pública, se tiene que iniciar un proceso de financiamiento del déficit y en este caso se recurre, irónicamente, ante los exageradamente vilipendiados mercados financieros.
Allí se colocan valores emitidos por el gobierno y las empresas públicas, o se buscan préstamos directos del sistema bancario, también se piden créditos de parte del Banco Central con cargo a las reservas de nueva creación o se busca crédito externo. Esto es habitual, tanto que muchos lo ignoran, y es la forma en la que se financian los déficits. Aquí comienza el desastre y los “ajustes proausteridad”, que buscan volver a darle “algo” de sentido común a la administración pública. Ese hecho lo explicaré en el siguiente artículo, están invitados.
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